Siempre fui un mal jugador lose, y casi siempre me tocó perder, pero contigo aun perdiendo sé que gane.
Fue como despertar de un mal sueño, una pesadilla tal vez, que te hace quedarte inmóvil casi sin saber que hacer.
Tomaste la decisión y a la vez me dejaste libre para ser capaz de ver, que la culpa fue mía, pues tu compañía no me convenia.
Gracias por liberarme, al liberarte nos liberamos a la vez.


