Y despierte el alma dormida,
que surja el conocimiento,
que disipe tantas dudas,
que nos saque de nuestro letargo,
de nuestros silencios,
que la voz no clame a los cielos
que repare nuestra alma
que no nos deje morirnos por dentro,
que nos saque de la ignorancia
que nos muestre lo grande que
es nuestro universo interno,
que se llena de luz en cada instante
cuando comprendemos…
© copyright | José Luis Vaquero

