El tiempo no se detiene, tan solo se transforma… en recuerdos. Quizás es solo una teoría loca, pero aqui te expongo mi reflexión.
Me levanté a media noche no podía dormir sin ninguna razón aparente, me recosté sobre la almohada y tome el reloj de mi padre ese que me gusta llevar para recordarle.
Aunque roto y sin valor para mí es un objeto al que me siento de alguna forma unido por el recuerdo.
Dejando divagar la mente mientras lo miraba fijamente, observando como las manecillas no se mueven y el segundero en un eterno vaivén anclado en el mismo segundo …
Esta roto…
No se puede poner en hora. Las manecillas no pueden ir ni atrás ni adelante.
Recapacitó pues para el solo existe el ahora, solo el hoy, solo este preciso instante, haciéndote ver qué el tiempo no se puede manipular, aunque hagas cualquier cosa.
Cada segundo que pase tiene un principio que conlleva un fin.
Quizás tan solo seamos vasijas marcadas por el tiempo para poder llenar…
Porque el tiempo ni se crea ni se destruye, tan solo se transforma en recuerdos.
© copyrigth | José Luis Vaquero







