A veces nos dejamos de llevar de un momento, de euforia, o de rabia, de ira, de alegría o de precipitación y después lo lamentamos profundamente, no solo por las consecuencias que nos pueda aportar si no también el modo en que les puede influenciar a nuestro entorno más querido, más cercano.
Decidir desde las emociones o en estados emocionales alterados, puede conllevar equivocarnos con mas facilidad al estar fuera de control.
Hay un dicho muy viejo que dice “la venganza se sirve en plato frio” que no es otra cosa que pensada, calculada y estudiada. Para la toma de decisiones es también un buen principio y aun mas cuando son importantes, para nuestro trabajo o para nuestras relaciones de amistad, familia o aún más importante sentimentales.
Por eso no cometas el error de tomar decisiones permanentes, por culpa de emociones temporales.
© copyright | José Luis Vaquero







