Buscamos con ahínco
mundos externos
donde poder habitar
y demasiado a menudo
descuidamos los detalles
mínimos que nos harían
sentirnos más vivos
más completos.
Fijamos la mirada,
nuestro punto de mira,
nos enfocamos
demasiadas veces
solo en lo que
no podemos alcanzar
o en aquello que
intentamos modificar
sin mirar hacia dentro
de nosotros mismos
para valorar que es
lo que nos hace
sentir bien en realidad.
© copyright | José Luis Vaquero


