A veces… hay tanta distancia en tus silencios que, duele el viento al rozar mi piel, como si el vacío de tu pensamiento me arrastrara al olvido de un tiempo que ya no está, que se ha ido que ya se fue.
Me pierdo en el laberinto de los recuerdos tratando de ver cuál fue el error, en qué me equivoque y presiento que quizá sólo fui parte del ciclo de tu vida y nada tuvo que ver lo que pudiera hacer.
Y recordé tu frase esa que te salía casi sin querer, cuando estabas triste o yo que sé porqué “el amor no tiene dueño es un sueño que solo depende de él” a nosotros solo nos queda la opción de amar, si fue fuerte, si no lo rebajamos a querer.
© copyright |José Luis Vaquero


