Se que mi corazón para evadirse de la realidad recordará eso que guarda con tanto celo en un rincón, las aguas mansas de un mar menor con su azul encantamiento su serena calma y de ese liviano cielo perturbado que las sueña.
Se muy bien que alguna tarde, sentado en cualquier anden o en el jardín de lo atemporal, sumido en el crepúsculo de mi vida, en mi atardecer, buscare con ahínco el fresco de esos recuerdos tan queridos, para sentir sus reflejos en mí.
Recordaré cada amanecida, sintiendo tus ojos clavados en mi, tu mano sobre mi piel llenándola de vida, porque sé, que, esto que tengo hoy contigo formará parte del resto de mi vida, de mi hoy, de mi ayer y aunque mañana por las cosas de la vida o vete tú a saber porqué no estes en él, esto marcará la diferencia entre lo que pudo ser y no fue.
© José Luis Vaquero







