En las guerras emocionales, incluso en el amor, a veces lo más importante no es ganar si no retirarse a tiempo.
No hay daño sin dolor, ni herida que se pueda fácilmente cerrar, y al cicatrizar dependiendo como se curó quedará una marca pura casi sin fisura o visible desde cualquier realidad posible.
Una retirada no es una cobardía ni huir, es un acto inteligente para no causar dolor ni sufrir.
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