Entraste en mí, sin necesidad de llamar ahora necesito que te quedes ahí, habitandon en mí no preciso de nada más.
La ilusión que sentí cuando te vi llegar, esa emoción que sin saber por qué me hacia vibrar, se quedo trapada en mí y desde entonces no te puedo negar.
Llenas mis vacios, me atrapa tu mar y navego perdida, sin rumbo, sin importar que pasará. Despliego mis velas, me da tanta fuerza tu amar, tus vientos de libertad, que amarrada al timón le doy la dirección a mi vida que quiero tomar.
Sueño contigo, y cada día al despertar, me muero por volver a navegar en tu amar…
© copyright | José Luis Vaquero


