Y poco a poco
voy volviéndome adicto,
a la calma, al sosiego,
a la paz del alma,
a disfrutar de,
la sonrisa de un niño
del canto de un pájaro,
de la luz del atardecer o
del simple tacto de tu mano.
Y, descubro que,
me voy quedando sin razones
al sentir como me llena,
la sensación de vivir.
© copyrigth | José Luis Vaquero


