Seguro que habrás leído munchas formas de definir al tiempo. Para mí quizás una de las que mas se acercan a mi forma de entender es que el tiempo no es otra cosa “el flujo constante de los acontecimientos o sucesos”
A su vez esos acontecimientos que suceden están sujetos a antes de, ahora y un después de, por lo que actúan como pasado, presente y futuro.
Vamos a dejar de lado la mecánica clásica y la relativista que están fundamentadas en un formato físico para centrarnos en el tiempo como tal, como lo afrenta la filosofía.
La filosofía desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, se ha preguntado por la naturaleza del tiempo, si es algo real, si es medible, si podríamos conocerlo, incluso si se puede decir que el tiempo, existe o no.
En el trabajo es medible al ser físico y tener derecho a unos emolumentos por ello, en el trasporte cuando viajamos o vamos algún sitio en particular es el mismo proceso, puede medirse…
Pero hoy quiero ir un poco mas allá cuando hablamos de tiempo, porque cuando te das al cuidado de un familiar enfermo, cuando cuidas a un niño, cuando educas a tus hijos o cuando estas con tu pareja paseando, haciendo el amor o discutiendo… ¿Solo podríamos medir el tiempo en segundos, minutos, horas, días o en años?.
Francamente creo que cuando hacemos estas cosas y mas aun sin enumerar, no puede considerarse el tiempo con la frialdad de la medida o múltiplos de segundos.
Darse, recibir o dar es otra forma muy diferente de medir el tiempo, porque implica emociones, sentimientos en definitiva… humanidad.
Para terminar, te propongo un reto, que es para ti el tiempo cuando te das…
Por eso romperé tu reloj porque sé que sobreviviré al tiempo que te preste.
© copyrigth | José Luis Vaquero







