Se que no debería culparle al viento por mis desvelos, soy yo quien tiene que cerrar esa puerta.
No aceptar las faltas de respeto en el trabajo, con los amigos, la familia y en la pareja, pues ello conlleva la perdida de autoestima y hace temblar todos los cimientos de nuestra vida.
Salir de esos cirulos viciosos donde se premia más el comentario, el chisme que ensalzar lo que se aporta lo que se hace bien o incluso desvirtuar los errores cometidos, pues esas conductas son propias de personas como mínimo con falta de equilibrio personal que solo pueden aportar desasosiego y malestar.
Si queremos tener un equilibrio personal lo más sano posible será nuestra tarea, nuestra responsabilidad, rodearnos de personas que aporten en nuestro entorno esa cualidad.
Pero tienes que aceptar que depende de nosotros y de nadie más esta toma de decisiones, no podemos culpar al mundo por no tomar nosotros mismos las decisiones mas adecuadas para nuestra salud emocional.
© copyright | José Luis Vaquero







