Cuanto más cercana y estable sea la relación con la otra persona y cuanto más confianza y expectativas nos aporte a nuestra vida, mayor será la decepción si no se cumple. La decepción suele acompañarse de otras emociones como frustración, tristeza, enojo, rabia o la sensación de ser engañado y desilusionado.
Es fundamental comprender que lo que realmente decepciona no es la otra persona o el evento en sí mismo, sino las expectativas previas que se tenían sobre él. Por lo tanto, la decepción es un proceso interno que ocurre cuando uno no se relaciona con las personas tal y como son, sino tal y como uno cree que son o quiere que sean.
Muchas de estas expectativas también están basadas en sus propios valores y creencias o se construyen en función de sus propias experiencias. Por lo tanto, en este proceso ingresa en juego elementos como la idealización, la fantasía, la proyección, el deseo o la necesidad.
pero también hay que tener muy muy claro que la decepción no sólo es causada por las altas expectativas o por querer que los demás sean como uno quiere, sino que hay personas realmente decepcionantes, más allá de tus expectativas.
Por eso es importante saber en quien ponemos nuestra confianza y ser observantes de nuestras relaciones para ajustarlas de algún modo a nuestra realidad diaria.
Porque la decepción es un terremoto, un ciclón, una revolución, una tormenta sin freno porque después de ella nada vuelve a ser igual, como antes.
Creado por: Jose Luis Vaquero
Imagen: Oliver VM.







