Se paró el reloj
en el mismo instante
que pusiste tus labios en mí.
Perdí el control y
quedé a merced
de las emociones
que creabas en mí,
y mi mundo
comenzó a cambiar, a crecer
a crear una gravedad diferente
siendo tú
el centro de ella
aún y siendo consciente.
Y me dejé arrastrar
por la corriente de tu universo,
para formar parte de tí,
de algo diferente.
Algo en que creer de verdad
y que pudiera pensar que,
no solo es para
éste momento, para hoy,
si no para siempre.
Incluso para una eternidad,
mi eternidad consciente.
© copyright | José Luis Vaquero


