Hay quien al sexo solo lo asocia al placer físico, y así quizás tan solo sería algo poco menos que necesario, pero anecdótico, banal.
Pero cuando dos personas se entienden en lo anímico, en lo mental, cuando la cercanía de emociones se hace fuerte y el placer se extiende a sentirse comprendido, la unión entre dos cuerpos va mucho más allá del simple pacer del sexo. Quizás sea el sexto sentido…
Hay más éxtasis en sentirse comprendido, emocionalmente que, en todo el sexo físico posible, y cuando este se hace presente todo adquiere sentido.
Hasta la letra de las canciones parecen echas para nosotros. La luz del día no luce igual tiene un brillo distinto. El aroma del viento es capaz de erizarnos el bello y el tacto nos puede embriagar hasta dejarnos presos sin libertad de escapar de ese bello ritmo que embarga a todo nuestro cuerpo cuando nos entregamos a amar.
Cuando nos sentimos dentro de ella o nuestra lengua recorre sus centros de gravedad del placer, hasta hacerla sentir sin importar nada más.
Por eso no lo llames simplemente sexo pues te perderás todo un universo de emociones que sin duda importan mucho más.
© copyright | José Luis Vaquero







