¿Tienes mucha prisa?
A veces la vorágine del trabajo, las relaciones, las cargas sociales y las responsabilidades nos llevan de aquí para allá casi sin poderse parar a pensar, sin tener en cuenta nuestras necesidades existenciales o de disfrutar de la vida.
Muchas veces estamos mas pendiente de los sueños que queremos conseguir, que de disfrutar de lo que ya tenemos y en esa ambivalencia lo que hace la diferencia es lo que nos produce el stress, el agobio, incluso a veces la desilusión.
Tomate tu tiempo, ese que necesitas para cada cosa, reparte tus actividades incluso las mentales, encuentra un hueco y un espacio donde puedas respirar sin necesidad de estar pendiente de todo lo demás porque…
Te conviene recordar que vivir realmente es lo único urgente.
© José Luis Vaquero
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