«Poco a poco las decepciones nos empujan a vivir con menos ramas y más raĂces.»
El roble centenario
HabĂa una vez un roble increiblemente fuerte y grande, que se erguĂa imponente en un bosque. Sus ramas se extendĂan hacia el cielo como brazos que buscaban tocar las nubes, y sus raĂces se adentraban profundamente en la tierra, alimentándose de su savia y los sedimentos.
Una noche, una tormenta, casi un ciclĂłn azotĂł el bosque. Los vientos huracanados aullaban y los rayos iluminaban el cielo como espadas llameantes. Al amanecer, el roble se encontrĂł despojado de muchas de sus ramas, desnudo y vulnerable…
Durante semanas y meses el roble soportĂł el sol implacable y las lluvias torrenciales. Se sentĂa dĂ©bil y expuesto pero aprovechĂł este tiempo para profundizar y hacer crecer sus raices. Y, con el tiempo, comenzĂł a brotar una nueva vida de sus heridas.
Pequeñas yemas verdes se abrĂan paso a travĂ©s de la corteza, anunciando un nuevo comienzo. Las raĂces, increiblemente más profundas, fortalecidas por la lucha, se adentraron aĂşn más en la tierra, buscando un anclaje más profundo.
Con el paso de los años, el roble se recuperĂł por completo. Aunque nunca volviĂł a ser el mismo árbol imponente de antes, era ahora más fuerte y más sabio. Sus ramas, aunque más cortas, eran más resistentes y flexibles. Sus raĂces, más profundas, lo mantenĂan firmemente anclado al suelo, incluso frente a las tormentas más feroces.
REFLEXIÓN
Al igual que el roble, los seres humanos a menudo enfrentamos momentos de gran dificultad que nos hacen sentir vulnerables y nos llevan a sentirnos perdidos. Las decepciones y los fracasos pueden parecer como tormentas que arrancan de raĂz nuestras ilusiones y nuestros sueños.
Sin embargo, estas experiencias pueden ser oportunidades para crecer y fortalecernos de una forma que emprincipio quizás no alcanzamos a comprenderlo.
Cuando sufrimos una pérdida o una decepción, podemos sentirnos tentados a renunciar a nuestros objetivos y a nuestros sueños. Sin embargo, al igual que el roble, podemos encontrar la fuerza para seguir adelante y construir una nueva vida sobre los cimientos de lo que hemos perdido.
RelaciĂłn con la frase.
La frase «Poco a poco las decepciones nos empujan a vivir con menos ramas y más raĂces» se refleja en la historia del roble. Las ramas representan nuestras aspiraciones y nuestros deseos de comunicaciĂłn de sentirnos aceptados y reconocidos, mientras que las raĂces simbolizan nuestros valores y nuestra conexiĂłn con la tierra nuestro YO del cual dependemos.
Cuando el roble perdiĂł sus ramas, se vio obligado a centrarse en fortalecer sus raĂces(una poda natural para en realidad interiormente seguir creciendo).
De la misma manera, las decepciones pueden llevarnos a reevaluar nuestras prioridades y a buscar una base más sólida sobre la cual construir nuestra vida, esa vida que esta en constante evolución.
RESUMIENDO, la historia del roble nos enseña que la adversidad puede ser una oportunidad para crecer y fortalecernos. Al igual que el árbol, podemos aprender a adaptarnos a los cambios y a encontrar la belleza, la fuerza interior en la creación de nuevos ordenes personales para seguir nuestro camino y seguir creciendo.
© copyrigth: Jose Luis Vaquero.







