Nos acostumbramos a amarnos en la distancia y las palabras fueron nuestro mundo, nuestro universo para tocarnos, para llegarnos al alma, para conectar desde lo inapropiado de la añoranza.
Pero las decepciones comenzaron a llegar y con ellas la desesperanza se hizo tan pesada como esa losa que no fui capaz de levantar.
El peso de la desilusión derrotó a la esperanza porque la estrella que una vez en nuestro universo brilló entre la nostalgia y lo absurdo de la vida todo lo desapareció…
© copyrigth: Jose Luis Vaquero.
