El silencio entre dos personas que una vez se amaron es como un abismo sin fondo. Un vacío que se traga las palabras, las risas, los sueños compartidos, que desvirtúa la realidad del tiempo vivido. Es un peso que se instala en el pecho, una punzada en el corazón que duele con cada latido, con cada eco de su voz.
Es como si la música que una vez los unió hubiera dejado de tener sentido, se hubiera apagado de repente, dejando solo un eco mal parado de lo que fue. Las miradas se esquivan, los recuerdos se agolpan en la mente, y las preguntas sin respuesta se acumulan como nubes oscuras en el horizonte.
Es un silencio que habla por sí mismo, que grita la ruptura, la pérdida, la decepción, es el principio de un adiós, callado. Un silencio que es a la vez espejo y verdugo, que refleja la herida y hace aún más profunda la sensación de huida.
A veces puede ser también un catalizador, una oportunidad para la reflexión, para mirar hacia adentro y comprender qué falló, qué se perdió, qué se hizo mal o qué se dejó de hacer. Es un tiempo de espera, una pausa necesaria para sanar las heridas y empezar a reconstruirse, siendo una nueva oportunidad más que un principio de partida.
No es un silencio fácil, ni cómodo, ni deseado. Pero a veces, es el único camino posible para despedirse del pasado y abrir la puerta a un nuevo futuro, a una nueva forma de ver, de sentir, a una renovación para poder decir adiós o poder seguir.
He vivido el silencio después de una ruptura como una experiencia dolorosa, pero también como una oportunidad para crecer, para ver de un modo diferente. Aprendí a escucharme a mí mismo, a comprender mis emociones y a revalorizar lo que realmente importa en las relaciones.
El silencio no tiene por qué ser el final, sino un punto de inflexión. Es un momento para reinventarse, para redescubrir quién eres y qué quieres. Y aunque el dolor del pasado siempre está presente, también lo está la esperanza de un futuro aunque incierto hoy pueda ser mejor.
Por propia experiencia sé que… No hay nada más duro que el silencio en la ruptura entre dos.
© copyrigth | Jose Luis Vaquero.







