En un adiós forzado, hay mucho de un te amo, condenado al olvido.
Condenado a no ser hablado, ahogado en ese mundo perdido en el que pesa mas lo que sucedió antes que lo que te he querido; donde el orgullo es el campo de batalla y puede mas que lo que se ha vivido.
En un mundo complejo el universo de las emociones, de lo sentido. Hay demasiadas variables en esa formula llamada vida donde convergen: pasado, futuro y presente, como si fuera el mismo instante en el tiempo mantenido.
© copyright | José Luis Vaquero


