Y cada imperfección de tu cuerpo me mostro el camino a tu cielo.
Sabiendo que cada imperfección de mi mente, no sería diferente, aria lo oculto tan evidente que te quedarías en mi, casi sin motivo aparente porque decidiste habitarme haciendo lo imposible coherente.
¿Sabes qué? me gusta mirarte.. pero prefiero verte.
© copyright | José Luis Vaquero


