Te has preguntado alguna vez que buscas ¿amor o afecto?
La intimidad es el acto de conectar con alguien profundamente hasta el extremo que sientes que puedes tocar su esencia, su alma.
La intimidad se alcanza cuando no hacen falta las palabras. Es suficiente una simple mirada para entender lo que piensa el otro cuando te olvidas del reloj, cuando se paraliza el tiempo con un simplemente gesto de cariño de afecto.
En realidad, la intimidad nace cuando pierdes el miedo a mostrarte a otra persona. Que esta pueda ver tus defectos y te enseñe los suyos para lo que entre otras cosas hace falta paciencia y tiempo.
Desnudar el cuerpo es relativamente fácil, pero en una relación profunda no será suficiente, sino te quitas tu propia piel. Es un proceso de reconocimiento muto a través del tiempo de la propia relación.
“La intimidad es un acto de conectar con alguien de una forma tan profunda que sientes que podrías tocar su alma.”
La intimidad entre dos personas en realidad mejora y ensalza elevándolo hasta un estado cataléptico brutal porque se convierte en el hilo conductor y más fuerte de una demostración de deseo, cariño, afecto y amor por otra persona que no eres tú mismo.
La intimidad no solo invade tu cama o el tresillo de tu salón, lo inunda todo, tu día a día, tus miradas, las caricias, la complicidad y el tacto.
No disfraces los efectos reconócelos, asúmelos y cuando estés preparada muéstralos, vivir siempre será un riesgo y las emociones e ilusiones no lo van a ser menos.
© copyright | José Luis Vaquero







