Sentado en el parque con los ojos cerrados, dejándome llevar por la armonía del bosquecillo que al lado del rio me hacia elucubrar, no si lo soñé o fue una realidad pero en ese sueño velado con los ojos cerrados me pareció escuchar…
Y el árbol le dijo al viento…
Se, que, en cada primavera en el atardecer de mi ciclo, de mi tiempo, cambiarás mis hojas, pero no podrás cambiar mis raíces. Por eso puede que cambie mi opinión, pero no cambiare mis principios.
Es algo que no dejaré que mi mente lo llegue a olvidar.
© José Luis Vaquero


