Querido dolor,
te agradezco el daño causado
pues me aportas, me enseñas..
A través de ti he podido ver
quien está en realidad en mí,
a quien amo, a quien me cuesta perder..
También me enseñaste a perder
y por ello a estar preparado
para disfrutar de cada triunfo..
Me enseñaste a ver quién no importaba
que desapareciera de mi vida..
No puedo decir que te amo
pero si puedo afirmar que te respeto
por cada enseñanza que me hiciste ver..
Por eso fiel y dañino compañero
espero que mis elecciones
sean más correctas
para no compartir
cama, comida y mesa …
Pero no te vayas de mi vida
sé que antes o después te necesitare
y quiero que estés ahí para que me corrijas…
© copyrigth | Jose Luis Vaquero



