No hay peor llanto que el que te obliga a llorar sin usar ni una lagrima…
Si no lo has vivido alguna vez, dudo que lo puedas entender. Si lo has vivido, entenderás el castigo al que uno sin querer a veces se ve sometido por las injusticias o visicitudes de la vida, lo cambiante del destino o simplemente porque nuestras elecciones no fueron las correctas y ahora nos vemos apostados en este lado del camino.
© copyrigth | José Luis Vaquero


