La manera en que afrontamos los problemas es un factor determinante para nuestro éxito o fracaso profesional, pero, también en lo referente a nuestra vida personal, la forma en que afrontemos estos influirá notablemente en nuestro estado de ánimo y por ende en nuestro entorno más cercano.
Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos estamos resolviendo problemas de toda índole, desde cómo salir de un atasco hasta casos extremos en los que la resolución de un problema puede suponer la diferencia entre la vida o la muerte, ya sea la propia, o la de otras personas.
Los problemas nos definen como especie humana: la rueda se inventó para solucionar un problema. Pero también el paracaídas se inventó para el que veía un problema grave al volar.
La actitud ante los problemas es lo que nos define como personas. Debemos intentar afrontar los problemas con naturalidad, ya que forman parte nuestra vida cotidina y de la naturaleza humana.
La mejor forma de hacerlo: transformar los problemas en retos y estarás mas pendiente de encontrar la solución que ahogarte en el recursivo pensamiento del problema en sí mimo.
© copyrigth | José Luis Vaquero







