La chica de las mil batallas
tiene sus ojitos tristes.
Quizás no tristes,
tal vez cansados.
Cansada de estar triste…
La vida no ha sido nada fácil,
como suele serlo,
y ella tiene derecho
a tener los ojitos tristes,
a estar cansada,
a llorar, a decir que todo va mal…
Que ya no puede más,
y a querer rendirse.
A veces
solo hace falta
estar en el fondo,
y darse por vencido
completamente,
cuando uno siente que
se está muriendo,
para darse cuenta,
que aún se puede.
Y ella puede, y lo sabe,
en el fondo lo sabe,
porque ha nacido para
ser guerrera en mil batallas.
Se sabe fuerte,
pero las chicas fuertes,
también necesitan un día
para no serlo.
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La chica de las mil batallas tiene sus ojitos tristes. Quizás no tristes, tal vez cansados. Cansada de estar triste…
La vida no ha sido nada fácil, como suele serlo, y ella tiene derecho a tener los ojitos tristes, a estar cansada, a llorar, a decir que todo va mal… Que ya no puede, y a querer rendirse.
A veces solo hace falta estar en el fondo, y darse por vencido completamente cuando uno siente que se está muriendo, para darse cuenta, que aún se puede.
Y ella puede, y lo sabe, en el fondo lo sabe, porque ha nacido para ser la guerrera de las mil batallas.
Se sabe fuerte, pero las chicas fuertes, también necesitan un día, para no serlo.
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