¿Te lo puedes creer?
Y me canse de pedirle a mi musa,
buscando cualquier excusa,
me cubriera de gloria y gozo
esbozando algún verso
amable cariñoso o perverso
que me alzara hasta el infinito
con el mejor texto escrito.
Pero se enamoró de mi la condenada
y en vez de decirme nada
pululaba a mi alrededor
buscándome sin temor ni sonrojo
anidando en mí su enojo
cuando no la murmuraba
o directamente la buscaba.
Con la pluma entre mis manos
deseando ser poseído
por el embrujo de aquesta
cálida lujuria verbal,
una vez más tuve que recurrir..
a pensar,
y mira que no estoy acostumbrado
y el esfuerzo me viene fatal,
pero los celos de que,
pudiera encontrar
la forma de expresarme
sin contar con ella le vino mal,
y sin casi sin darme cuenta
se sentó junto a mí y
me comenzó hablar..
La muy condenada y a veces perversa
pero me ama a si que, tal para cual.
Me da igual todo lo demás..
© copyrigth | José Luis Vaquero







